Desconectar
El trabajo asumido con pasión engancha. Reclama nuestra atención con insistencia tanto dentro de la oficina como fuera de ella. Hace que pensemos y demos vueltas repetidamente al último proyecto, el lanzamiento del producto o la reclamación de cliente más reciente. A veces, si el grado de absorción es grande puede bloquear nuestras mentes y reducir la capacidad de pensar. Puede parecer exagerado pero mi experiencia me ha permitido ver que el cambio de actividad cerebral facilita la mejora continua de eficiencia. El ejercicio mental sobre las mismas cuestiones sin tiempo para la reflexión personal, las conversaciones con amigos y familiares o la simple contemplación de cuanto nos rodea no es bueno.
Estos días que se acercan ofrecen una buena posibilidad para mirarnos brevemente como observadores externos de nuestra propia realidad. Un periodo de vacaciones exige que hagamos cosas distintas de las habituales. Tal vez aquellas actividades a las que sustraemos la debida atención como el leer un buen libro, sestear tras una relajada comida o disfrutar de unas copas con una animada conversación entre amigos.
Atreverse a tomarse unos días de descanso de la tarea cotidiana es necesario. Desde aqui se lo recomiendo. Y cuanto más elevada sea su posición en la organización más responsable es de escaparse. Sus colaboradores deben aprender de usted que "desconectar" es imprescindible. Evidentemente no va a olvidar de golpe las preocupaciones o decisiones de actualidad pero si les va a apotar un grado superior de objetividad y relatividad. Por tanto, se situarán en el nivel de importancia real y no en el del frenesí al que la mayoría nos vemos sometidos.
Descanse, lea, ríase, pasee o túmbese, piense en su empresa o trabajo como alguien que la mira desde fuera y, sobre todo, encuéntrese y hable con personas. Amigos, familia y desconocidos estarán dispuestos a compartir un rato de conversación. No se la pierda y desconéctese de si mismo.
Estos días que se acercan ofrecen una buena posibilidad para mirarnos brevemente como observadores externos de nuestra propia realidad. Un periodo de vacaciones exige que hagamos cosas distintas de las habituales. Tal vez aquellas actividades a las que sustraemos la debida atención como el leer un buen libro, sestear tras una relajada comida o disfrutar de unas copas con una animada conversación entre amigos.
Atreverse a tomarse unos días de descanso de la tarea cotidiana es necesario. Desde aqui se lo recomiendo. Y cuanto más elevada sea su posición en la organización más responsable es de escaparse. Sus colaboradores deben aprender de usted que "desconectar" es imprescindible. Evidentemente no va a olvidar de golpe las preocupaciones o decisiones de actualidad pero si les va a apotar un grado superior de objetividad y relatividad. Por tanto, se situarán en el nivel de importancia real y no en el del frenesí al que la mayoría nos vemos sometidos.
Descanse, lea, ríase, pasee o túmbese, piense en su empresa o trabajo como alguien que la mira desde fuera y, sobre todo, encuéntrese y hable con personas. Amigos, familia y desconocidos estarán dispuestos a compartir un rato de conversación. No se la pierda y desconéctese de si mismo.


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